
Coto puso en marcha un nuevo experimento comercial que marca un quiebre respecto de su ADN histórico de grandes superficies. La cadena inauguró Cotito, un formato de tienda ultra reducida, sin cajas tradicionales y totalmente automatizada, pensado para disputar el terreno de la compra diaria y de reposición, hoy dominado por Día y los supermercados de origen chino.
La primera prueba del modelo abrió el 19 de enero en el barrio porteño de Balvanera, en la intersección de México y Pichincha. Allí, la compañía decidió reconfigurar una sucursal de gran tamaño, destinando la mayor parte del espacio a un centro logístico de Coto Digital y habilitando un pequeño punto de venta físico bajo este nuevo formato express.
Un mercado pasillo, sin cajeros y con foco en rapidez
El diferencial central de Cotito es su operación sin personal de cajas. La tienda funciona exclusivamente con sistemas de autocobro (self-checkout), lo que permite al cliente escanear los productos y pagar con medios electrónicos, optimizando tiempos para compras rápidas y de bajo ticket.
El surtido es deliberadamente acotado: productos básicos de almacén, con presencia limitada de frescos según el layout del local. Aun así, las promociones y condiciones comerciales de Coto se mantienen, buscando no romper la lógica de precios y beneficios que la cadena ofrece en formatos más grandes.
Por dimensiones, el modelo se ubica por debajo del tamaño estándar de una tienda Día, reforzando su carácter de “mercado pasillo” y su orientación a la conveniencia inmediata.
Un movimiento alineado con el nuevo contexto del consumo
La apuesta no es aislada. Se da en un escenario desafiante para el retail argentino, donde el consumo masivo continúa mostrando señales de debilidad. De acuerdo con datos oficiales del INDEC, las ventas en supermercados registraron una caída interanual del 2,8% en noviembre de 2025, lo que aceleró procesos de reconversión en las grandes cadenas.
En este marco, reducir costos operativos, optimizar metros cuadrados y capturar compras de proximidad se volvió clave para sostener rentabilidad. Cotito aparece como una respuesta concreta a esa ecuación: menos superficie, menor estructura y mayor rotación.
Los colaboradores de la sucursal original fueron reubicados en otros locales de la cadena, mientras que el nuevo formato opera de lunes a sábados, de 8 a 21 horas, apostando a la agilidad y a la tecnología para captar al cliente barrial.
¿Un piloto con potencial de escala?
Aunque por ahora se trata de una experiencia inicial, Cotito deja una señal clara al sector: Coto también busca posicionarse en el segmento donde hoy se define gran parte del volumen del consumo cotidiano.
Resta ver si el formato se replicará en otros barrios o ciudades y cómo competirá frente a operadores con larga trayectoria en proximidad. Para el retail argentino, el lanzamiento funciona como un caso test sobre cómo reconvertir activos existentes, integrar lo físico con lo digital y adaptarse a un consumidor más racional y fragmentado.